
No soy un fan de los shonen de peleas.
Me gustaban cuando era más joven,estaba obsesionado con Dragon Ball y me leí Bleach enterito, al igual que One Piece, pero desde hace unos años, desde que acabé el instituto, leer shonens de peleas no es lo mismo. Los niveles de poder me aburren como herramienta narrativa, las técnica de combate que usan no son realistas, los personajes secundarios no valen para nada y el MC suele ser un self insert aburrido o un niño edgy que resulta repelente para alguien que ya no tiene quince años.
Entra Lucifer and the Biscuit Hammer.
Acabo de terminar el últim capítulo hace nada, media horita, así que esto más que una reseña son unas primeras impresiones, pero basicamente me he enamorado. Hagamos una recapitulación de la trama y nos metemos un poco en el meollo.
La trama comienza cuando Yuuhi Amamiya se despierta en su cama y un lagarto parlante le explica que ha sido elegido como Caballero para proteger a la Princesa del Mago malvado y su ejercito de Golems. Hay doce Caballeros de las Bestias, lo que sería nuestro cast de apoyo, que debe enfrentarse al malvado Mago Animus y a los ya mencionados Golems. La Princesa Anima se ha reencarnado, o se encuentra vinculada, a Samidare Ashahina, la vecina de enfrente de Yuuhi y de la que está enamrorado perdidamente. Tan perdidamente enamorado que cuando ella le propone destruir el mundo una vez la batalla haya terminado que él acepta.
Hay cierta belleza en la simplicidad de esta trama, los doce Caballeros deben proteger a la Princesa, unido al giro de que la propia princesa quiera destruir el mundo. También se nos introduce aquí al titular Biscuit Hammer, un martillo de juguete gigante manejado por Animus, el cual destruirá la Tierra si la Princesa o los Doce Caballeros mueren.
A partir de aquí iremos conociendo a una retahila de personajes, desde los Doce Caballeros hasta sus allegados. Todos los personajes secundarios tienen arcos de personaje completos y comprensibles, hay alianzas y enemistades secretas, rivalidades y enfrentamientos, agendas que se mueven de un lado a otro. Las dos primeras capas de personajes, es decir los protagonistas y los secundarios están maravillosamente entrelazados y se complementan a la perfección.
El ritmo del manga es excelente, no hay un solo panel de relleno. Cada batalla cuenta y trae consecuencias devastadoras para con el grupo. Los efectos de la derrota nos son recordados a cada minuto, no solo por el propio Animus que, pese a no pelear en persona está muy presente en la trama, sino por la enorme silueta del martillo en el cielo, desesperanzando a los personajes más débiles.
Y cuando llega la conclusión y lees el último capítulo... todo tiene sentido. No le sobra nada y no le falta nada. Hace todo lo que se propone y mucho más. Todos sus personajes funcionan, todos los momentos emocionales funcionan. Cuando un personaje muere, duele, y eso es algo que muchos shonen de pelea no consiguen.
Una obra maravillosa, recomendada para novatos y expertos por igual.