
This review is written in Spanish.
Esta reseña contiene spoilers. Proceda con precaución.
Es difícil hablar de Vivy sin pensar en el extraño e histórico momento en el que actualmente la humanidad se encuentra. Cada vez somos más dependientes de sistemas basados en “machine learning” y similares, los cuales son un mero ensayo general sobre como las inteligencias artificiales se relacionarían con el ser humano. Cada día se está escribiendo un nuevo párrafo, y todos en el planeta estamos siendo participes de aquello, sea de forma directa o pasivamente.
Entonces… ¿De qué forma podemos describir esta obra?
En primer lugar, uno puede apreciar que este show es claramente una obra personal de la mano de Tappei Nagatsuki (Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu) y Eiji Umehara (ChäoS;Child). Después de todo, uno no crea algo así de la nada: se ha reportado que Tappei estuvo trabajando en este concepto por más de seis años, el cual terminó en varias novelas que fueron entregadas como material bruto a Wit Studio para ser convertido en un producto útil en la creación de una serie animada. Y aquel paso es clave para Vivy: después de haber entregado el material, los escritores no tuvieron mucha voz en el proyecto. Esto puede que haya sido un factor crucial, ya que unos meses atrás nuestro escritor estaba manejando con más fuerza la producción de “Senyoku no Sigrdrifa”, con resultados bastante más dispares.
El resultado es en general bastante aceptable, pero aun así no falto de problemas: el ritmo podría haber sido un toque más calmado en ciertos momentos y el mundo en el cual se desarrolla la historia podría haber sido expandido un poco más para darle más peso a las acciones de nuestros protagonistas, pero aquello siempre termina apuntado al mismo culpable de siempre: la falta de episodios. Un problema endémico del anime en esta época.
A pesar de todo, puedo decir con seguridad que “Vivy -Fluorite Eye’s Song-” es un apasionante éxito dentro de un medio que pide a gritos ideas que no vengan de los mismos géneros de siempre y los mismos materiales fuente que han estado invadiendo la industria en los últimos años.
Nuestra protagonista, Vivy (CV: Atsumi Tanezaki) rápidamente se ve envuelta en una trama mucho más grande que ella misma, corriendo contra el tiempo ante un desenlace ciertamente fatal para el mundo, en una batalla donde la humanidad no tiene chances de ganar, todo esto en medio de su dilema como primera IA creada a mayor semejanza de un ser humano, con una “misión” que terminaría abarcando mucho más que una mera canción: el dejar su “corazón” en una canción.
Esta historia centenaria nos deja preguntas sobre como los seres humanos nos terminaremos llevando con estas creaciones artificiales, en el que no hay dudas de que habrá asuntos éticos y morales de los cuales aún siquiera hemos hablado, siquiera pensado incluso. Vida, muerte, dolor, conciencia, lealtad, obediencia, igualdad, amor, etc.
En medio de esto, el show nos ofrece un elenco de personajes que acompañan y terminarán marcando el crecimiento de Vivy como personaje, con especial mención a Matsumoto (CV: Jun Fukuyama), una IA extremadamente sarcástica que no se limita en lo más mínimo en sus palabras y que sirve a Vivy como guía para la misión de evitar terminar con la raza humana en cenizas. La performance de todos los actores es tremendamente destacable, especialmente en el caso de nuestra protagonista, que lentamente empieza a expresar más emociones a través de su voz, y su canto. Especialmente su canto.
¿Y qué sería este show sin una banda sonora que acompañase este viaje temporal? Pues debo decir que sin duda alguna la parte más importante (y la que denota más trabajo en toda la producción) es la música. Bajo el mando de Satoru Kousaki (Bakemonogatari, Suzumiya Haruhi no Yuuutsu) y Shinji Yamauchi (Wonder Egg PRIORITY), cada nota que es tocada en cada episodio se siente como parte esencial de la historia. Y obviamente no podemos olvidar los asombrosos temas elaborados por varios de los personajes (Vivy incluida), donde cada uno deja una marca inigualable en los momentos requeridos.
Entre todo esto, también hay que mencionar la asombrosa acción y dirección artística traída por Wit Studio, además de varios animadores que elevaron ciertas escenas a nuevos niveles, con especial mención a Masahiro Tokumaru, cuyo anterior trabajo en “Hanebado!” logró darle mucho más valor a ciertos enfrentamientos mano a mano, creando una sensación de peso y fuerza pocas veces vista en el medio. También no hay que olvidar ciertos close-ups, los cuales llegaban a tomar 3 días completos en ser completados, según las palabras de Wit Studio. En general, es verdadero eye-candy.
¿Hay fallas? Obviamente. Ninguna creación es perfecta: no puedo describir el final de otra forma que “abrupto”, lo cual explica porque este show es meramente un 9 y no un rotundo 10. Ciertos aspectos de la trama quedaron en el aire, y uno que otro personaje no tuvo una explicación certera sobre sus acciones en general, pero ya a este punto me está costando apuntar a los problemas.
Estamos viviendo en un mundo donde todo el ritmo de la vida parece extremadamente acelerado, y aquello no es excepción para el anime y su comunidad, ya completamente atascada en un ciclo infinito que termina repitiéndose cada tres meses, donde aparecen creaciones que se llevan toda la popularidad, para luego ser olvidados en la siguiente temporada por otro niño mimado. Aquel ciclo parecía que iba a impactar a Vivy de la misma forma: mirar, hablar, olvidar.
Parece que esta vez, estamos en frente de algo diferente: una historia que logrará perdurar por años y años, y que servirá (aunque sea ligeramente) como referencia para la evolución de una tecnología que cambiará el curso de la evolución humana por completo.
Al final de todo… ¿De qué forma pondrás tu corazón en lo que haces?
